Personalidad y Características de Anna Karénina
Anna sufre una tremenda evolución a lo largo de la historia. Al principio, Anna se nos presenta como la perfecta madre y esposa, tanto por su belleza exterior como interior. Sin embargo, es una persona infeliz de puertas para adentro. Anna es una aristrócata, casada sin amor con un hombre veinte años mayor que ella y con el que tuvo que tener descendencia. Eso se añade que, sin voz y sin voto, tampoco puede separarse de Karerin, su esposo, por las apariencias que debía mantener a ojos de todos. Anna siempre lo ha respetado como marido pero jamás ha sentido pasión sino algo de miedo y recelo. Lo más valioso de su relación es su hijo. Reconoce en la novela que su matrimonio es una “terrible equivocación” aunque no vive atormentada por ello hasta su enamoramiento.
Empieza la acción y conoce a Vronsky en la estación de Moscú. Anna solo pretende, en un principio, mantener con Vronsky una relación de amistad. Estando en Moscú, empieza a sentirse atraída hacia Vronsky, hasta que finalmente termina enamorada de este.
Anna y Vronsky comienzan una apasionada relación en secreto, quiero destacar la poca cautela que tiene Anna por ocultar su aventura con Vronsky, y que todo el mundo se da cuenta posteriormente de que son amantes excepto el marido, a quién solo le da evasivas cuando él pregunta por los rumores.
Finalmente se da a conocer el amorío cuando Vronsky, participando en una carrera de caballos se cae del suyo. Anna grita a los cuatro vientos su preocupación por él, contando eso como una confesión directa hacia la sociedad de su aventura. Su marido le reprocha su actitud y ella le muestra con total crueldad sus verdaderos sentimientos.
”Le escucho a usted cuando habla, pero estoy pensando en él. Le amo, soy su amante. No puedo soportarle a usted. Le odio, le aborrezco”.
Ahora que ha revelado este secreto con Vronsky, se siente más liberada, más tranquila. Esta tranquilidad le viene dada por su carácter, es una mujer honesta y sincera que se siente en desgracia ante la falsedad y el disimulo. Quiere huir con su hijo, pero duda del consentimiento de su marido. Anna olvida sus deberes maternales, pero no por voluntad propia, se encuentra en un callejón sin salida. Sus sentimientos de madre y amante no son simultáneos, debe renunciar a uno de ellos.
A pesar de que ha caído en el fondo del pozo a los ojos de la sociedad, continua su relación con Vronsky, hasta que llega a un punto de no retorno: Anna se queda embarazada de Vronsky. El joven amante le propone elegirlo a él y fugarse, pero Anna se niega por su hijo, aquí todavía mantiene la cordura. En este punto, otro golpe va para Anna, y es que se da cuenta de que Vronsky empieza a dudar de que algún día puedan estar juntos.
Pasa el tiempo y Anna se preocupa de que su relación con Vronsky flaquee. Se siente inquieta y preocupada. Y aquí nace su hija, lo que le da un giro de ciento ochenta grados a la historia. Su parto le deja al borde de la muerte y a Anna le entra el miedo y pánico, así que le pide a su aún marido, Karerin, que la perdone, aún que, en uno de sus delirios, a quién se lo está diciendo es a Vronsky, que lo confunde con él.
En la compañía de su marido y sin su verdadero amor, Anna solo piensa en morir, ha perdido la alegría de seguir viviendo, su situación es lamentable, no tiene voluntad, no sabe lo que quiere. Su hermano se compadece de ella y convence a su cuñado para que le conceda el divorcio. Pero eso implicaría separarse de su hijo, así que Anna se niega, a pesar de que sigue con Vronsky.
Una serie de obstáculos hacen que la salud mental de Anna empeore más y más: La familia de Vronsky no la acepta, Karerin le niega permitir ver a su hijo y está convencida de que Vronsky cada día es más frío con ella.
Cada día la relación de ella con Vronsky se va deteriorando y la burbuja de sentimientos en la que vivía explota. Se acaba de dar cuenta de lo dura que es la sociedad con ella al sentirse sola y desprotegida por la frialdad de Vronsky. En el fondo Anna no puede vivir sin su hijo, el amor pasional por Vronski ha pasado, pero el amor filial la está volviendo loca.
Anna piensa que Vronski tiene otro amor, piensa en su muerte como venganza para que él se arrepienta de sus actos.
Sus pensamientos pasan de la felicidad a la condena en segundos. Piensa que el solo placer no es la felicidad a la que la pareja aspiraba. Se siente utilizada.
“Mientras que mi amor se hace cada día más egoísta y apasionado, el suyo se va apagando poco a poco”
Anna se suicida en el mismo escenario en el que conoció a su amado.
Empieza la acción y conoce a Vronsky en la estación de Moscú. Anna solo pretende, en un principio, mantener con Vronsky una relación de amistad. Estando en Moscú, empieza a sentirse atraída hacia Vronsky, hasta que finalmente termina enamorada de este.
Anna y Vronsky comienzan una apasionada relación en secreto, quiero destacar la poca cautela que tiene Anna por ocultar su aventura con Vronsky, y que todo el mundo se da cuenta posteriormente de que son amantes excepto el marido, a quién solo le da evasivas cuando él pregunta por los rumores.
Finalmente se da a conocer el amorío cuando Vronsky, participando en una carrera de caballos se cae del suyo. Anna grita a los cuatro vientos su preocupación por él, contando eso como una confesión directa hacia la sociedad de su aventura. Su marido le reprocha su actitud y ella le muestra con total crueldad sus verdaderos sentimientos.
”Le escucho a usted cuando habla, pero estoy pensando en él. Le amo, soy su amante. No puedo soportarle a usted. Le odio, le aborrezco”.
Ahora que ha revelado este secreto con Vronsky, se siente más liberada, más tranquila. Esta tranquilidad le viene dada por su carácter, es una mujer honesta y sincera que se siente en desgracia ante la falsedad y el disimulo. Quiere huir con su hijo, pero duda del consentimiento de su marido. Anna olvida sus deberes maternales, pero no por voluntad propia, se encuentra en un callejón sin salida. Sus sentimientos de madre y amante no son simultáneos, debe renunciar a uno de ellos.
A pesar de que ha caído en el fondo del pozo a los ojos de la sociedad, continua su relación con Vronsky, hasta que llega a un punto de no retorno: Anna se queda embarazada de Vronsky. El joven amante le propone elegirlo a él y fugarse, pero Anna se niega por su hijo, aquí todavía mantiene la cordura. En este punto, otro golpe va para Anna, y es que se da cuenta de que Vronsky empieza a dudar de que algún día puedan estar juntos.
Pasa el tiempo y Anna se preocupa de que su relación con Vronsky flaquee. Se siente inquieta y preocupada. Y aquí nace su hija, lo que le da un giro de ciento ochenta grados a la historia. Su parto le deja al borde de la muerte y a Anna le entra el miedo y pánico, así que le pide a su aún marido, Karerin, que la perdone, aún que, en uno de sus delirios, a quién se lo está diciendo es a Vronsky, que lo confunde con él.
En la compañía de su marido y sin su verdadero amor, Anna solo piensa en morir, ha perdido la alegría de seguir viviendo, su situación es lamentable, no tiene voluntad, no sabe lo que quiere. Su hermano se compadece de ella y convence a su cuñado para que le conceda el divorcio. Pero eso implicaría separarse de su hijo, así que Anna se niega, a pesar de que sigue con Vronsky.
Una serie de obstáculos hacen que la salud mental de Anna empeore más y más: La familia de Vronsky no la acepta, Karerin le niega permitir ver a su hijo y está convencida de que Vronsky cada día es más frío con ella.
Cada día la relación de ella con Vronsky se va deteriorando y la burbuja de sentimientos en la que vivía explota. Se acaba de dar cuenta de lo dura que es la sociedad con ella al sentirse sola y desprotegida por la frialdad de Vronsky. En el fondo Anna no puede vivir sin su hijo, el amor pasional por Vronski ha pasado, pero el amor filial la está volviendo loca.
Anna piensa que Vronski tiene otro amor, piensa en su muerte como venganza para que él se arrepienta de sus actos.
Sus pensamientos pasan de la felicidad a la condena en segundos. Piensa que el solo placer no es la felicidad a la que la pareja aspiraba. Se siente utilizada.
“Mientras que mi amor se hace cada día más egoísta y apasionado, el suyo se va apagando poco a poco”
Anna se suicida en el mismo escenario en el que conoció a su amado.
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