Argumento
Anna Karenina fue una dama de la alta sociedad rusa, casada con un funcionario de San Petersburgo, que llegó a Moscú con una misión especial. Su hermano, Esteban Oblonsky, le pidió que le ayudara hacer las paces con su esposa, Dolly, que acababa de enterarse de que él le había sido infiel con la institutriz de los niños. Durante el camino Anna conoció a una señora que iba a Moscú a visitar a su hijo, que era el conde Vronsky. En la estación del ferrocarril Anna conoce al conde Vronsky, el cual le atrajo desde el primer instante y éste en ese momento quedó perdidamente enamorado de Anna.
Después de arreglar los problemas familiares de su hermano Anna se marchó a San Petersburgo para evitar el incremento de los celos de Kitty, la hermana de Dolly, quien estaba enamorada de Vronsky. Éste al enterarse de que Anna se había marchado a San Petersburgo decidió ir detrás de ella en el mismo tren, donde se encontraron y él le hizo su declaración de amor. Anna trató de rechazarlo, deseando controlar los sentimientos de amor despertados por él en ella.
En San Petersburgo, Vronsky siguió buscando el amor de Anna, la cual tiempo después se lo concedió. En esos momentos la pasión desenfrenada de ambos no tenía tiempo ni lugar y por eso buscaron cualquier instante para encontrarse. Esa relación existente entre ambos no pasó desapercibida en la sociedad, lo que hizo que Karenin, el esposo de Anna, sospechara del romance. Karenin decidió enfrentar la realidad, preguntándole a Anna si existía algo entre ella y el conde Vronsky, a lo cual ella le respondía con evasivas.
Tiempo después, Anna quedó embarazada de Vronsky y esto la sumió en un estado de profunda depresión. Karenina le contó a su amante sobre su estado y las preocupaciones con respecto a la reacción de Karenin a la hora de enterarse. El conde al ver su estado de angustia le propuso a ella un plan de fuga pero ésta lo rechazó. Meses después Anna dio a luz a una hermosa niña. El parto fue sumamente difícil y Anna quedo a la merced de la muerte y pensando en su cercano encuentro con Dios, Anna le pidió perdón a su esposo, el cual se lo concedió.
Después de mejorarse Anna, Vronsky, ella y la niña se fueron de viaje al extranjero y vivieron una temporada en Italia. Algunos meses después ellos regresaron a Rusia y se instalaron en el campo, donde vivieron un tiempo. Durante esa época las preocupaciones de Anna y Vronsky sobre su estado social y legal fueron en aumento. Hasta que el conde pidió al hermano de Anna que estaba de visita en su casa, que hablara con Karenin sobre la posibilidad de un divorcio y la restauración de los derechos legales de Anna sobre su hijo Sergio.
Esperando el divorcio los protagonistas de la novela se marcharon a San Petersburgo, donde se desencadenaron los celos y la crisis neurótica de Anna. El silencio de Karenin agravó la crisis emocional de ella. Durante esa penosa estancia en la ciudad, el amor desenfrenado que Anna sentía por Vronsky se convirtió en una obsesión enfermiza, ya que a cada instante que él no se encontraba con ella, se lo imaginaba con otra mujer.
Finalmente, sin esperar la respuesta de Karenin ellos decidieron marcharse al campo, pero antes Vronsky tuvo que ir a ver a su mamá. Esto enloqueció a Anna ya que creía, que estaba con otra mujer, ayudado por su madre. Karenina decide ir a la casa de la vieja condesa para confirmar sus sospechas, las cuales no tenían base alguna ya que el conde le era fiel a su amor y ella era la única mujer de su vida. Durante el viaje hacia la casa de la madre, Anna seguía abrumada con sus pensamientos negativos acerca de que la vida para ella no tenía valor alguno y que Vronsky ya no la quería. En una de las paradas que hizo el tren, Anna baja pensando en su situación y concluye que la única salvación para ella era la muerte. Y al pensar eso, caminó lentamente hacia la vía del tren, donde se inclinó hacia las fauces de la locomotora, la cual terminó cruelmente con su existencia. Cuando Vronsky se enteró del accidente, se quedó muerto en vida por el impacto emocional y decide abandonarlo todo marchándose a la guerra. Y como una paradoja de la vida, la mujer que este rechazó por Anna, Kitty, vivió felizmente con su esposo, Levine, rodeada del cariño que este le brindaba y que Vronsky le negó.
Después de arreglar los problemas familiares de su hermano Anna se marchó a San Petersburgo para evitar el incremento de los celos de Kitty, la hermana de Dolly, quien estaba enamorada de Vronsky. Éste al enterarse de que Anna se había marchado a San Petersburgo decidió ir detrás de ella en el mismo tren, donde se encontraron y él le hizo su declaración de amor. Anna trató de rechazarlo, deseando controlar los sentimientos de amor despertados por él en ella.
En San Petersburgo, Vronsky siguió buscando el amor de Anna, la cual tiempo después se lo concedió. En esos momentos la pasión desenfrenada de ambos no tenía tiempo ni lugar y por eso buscaron cualquier instante para encontrarse. Esa relación existente entre ambos no pasó desapercibida en la sociedad, lo que hizo que Karenin, el esposo de Anna, sospechara del romance. Karenin decidió enfrentar la realidad, preguntándole a Anna si existía algo entre ella y el conde Vronsky, a lo cual ella le respondía con evasivas.
Tiempo después, Anna quedó embarazada de Vronsky y esto la sumió en un estado de profunda depresión. Karenina le contó a su amante sobre su estado y las preocupaciones con respecto a la reacción de Karenin a la hora de enterarse. El conde al ver su estado de angustia le propuso a ella un plan de fuga pero ésta lo rechazó. Meses después Anna dio a luz a una hermosa niña. El parto fue sumamente difícil y Anna quedo a la merced de la muerte y pensando en su cercano encuentro con Dios, Anna le pidió perdón a su esposo, el cual se lo concedió.
Después de mejorarse Anna, Vronsky, ella y la niña se fueron de viaje al extranjero y vivieron una temporada en Italia. Algunos meses después ellos regresaron a Rusia y se instalaron en el campo, donde vivieron un tiempo. Durante esa época las preocupaciones de Anna y Vronsky sobre su estado social y legal fueron en aumento. Hasta que el conde pidió al hermano de Anna que estaba de visita en su casa, que hablara con Karenin sobre la posibilidad de un divorcio y la restauración de los derechos legales de Anna sobre su hijo Sergio.
Esperando el divorcio los protagonistas de la novela se marcharon a San Petersburgo, donde se desencadenaron los celos y la crisis neurótica de Anna. El silencio de Karenin agravó la crisis emocional de ella. Durante esa penosa estancia en la ciudad, el amor desenfrenado que Anna sentía por Vronsky se convirtió en una obsesión enfermiza, ya que a cada instante que él no se encontraba con ella, se lo imaginaba con otra mujer.
Finalmente, sin esperar la respuesta de Karenin ellos decidieron marcharse al campo, pero antes Vronsky tuvo que ir a ver a su mamá. Esto enloqueció a Anna ya que creía, que estaba con otra mujer, ayudado por su madre. Karenina decide ir a la casa de la vieja condesa para confirmar sus sospechas, las cuales no tenían base alguna ya que el conde le era fiel a su amor y ella era la única mujer de su vida. Durante el viaje hacia la casa de la madre, Anna seguía abrumada con sus pensamientos negativos acerca de que la vida para ella no tenía valor alguno y que Vronsky ya no la quería. En una de las paradas que hizo el tren, Anna baja pensando en su situación y concluye que la única salvación para ella era la muerte. Y al pensar eso, caminó lentamente hacia la vía del tren, donde se inclinó hacia las fauces de la locomotora, la cual terminó cruelmente con su existencia. Cuando Vronsky se enteró del accidente, se quedó muerto en vida por el impacto emocional y decide abandonarlo todo marchándose a la guerra. Y como una paradoja de la vida, la mujer que este rechazó por Anna, Kitty, vivió felizmente con su esposo, Levine, rodeada del cariño que este le brindaba y que Vronsky le negó.
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